“TRANQUILO Y BENDECIDO”🙌🏼 

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Querido Guillermo:

Mi nombre es Alexandro  Rodríguez (Alex). Quiero contarle que el próximo mes de marzo cumpliré 20 años en el CCNV. Ya he contado mi testimonio de vida a lo largo de estos años, como salí de ataduras y sufrimiento, (importante leer el tremendo testimonio de Alex registrado en RedVidaNoticias de 2009).
El nuevo milagro que le cuento hoy es formidable y se cumple otra vez la palabra de Dios sobre mi vida. 

Cuando tuve el primer encuentro con Dios, El me habló sin yo conocerlo y me dio una palabra que está en Isaías 43.1. Me dijo que el pagaba por mí y restauraría mi familia. En ese momento estaba rota y con un hijo de meses. 

 Alejo, mi hijo mayor, hoy toca el bajo junto a usted en el púlpito algunas veces, está en alabanza. Hubo tiempo de caídas y fuertes de mi parte, pero el señor nunca me soltó. Me prosperó a lo largo de estos años con trabajo, y pude comprarme una moto y un auto. Pero mi sueño era tener mi propio lugar para construir mi casa. 

Mis dos hijos crecieron año a año bajo la cultura de Jesús. Yo oraba junto a mi esposa y en especial cuando subíamos a la moto o al auto. Ya debe conocer de mi esposa, ella tenía un salón de fiestas llamado Purim Purim. (cliquea acá)
Hoy en día ya no lo tiene porque se recibió de Licenciada en Enfermería y ahora sigue la carrera de profesorado universitario.

Soy encargado de edificio hace 12 años. Como personal esencial, trabajé toda la pandemia. Pero en mayo del 2021 me contagié de COVID, fue el peor momento, ya que no había respiradores ni camas. Al séptimo día empeoré, comencé con dificultad respiratoria. Tuve neumonía bilateral. Pasé veinte días en cama. El día 17 de la enfermedad, apenas podía respirar (saturación 85%), le pedí a mi esposa que llamara a Francisco Juárez para que orara por mí. El me llamó y durante la oración recibí paz, sentí a Dios. Esa noche con mi mente, ya que no podía hablar, comencé a pedirle a Dios que me sacara de esa situación, de repente empecé a hablar en lenguas sin parar. Salían palabras inentendibles desde mi diafragma, asombrado entendí que era el Espíritu Santo intercediendo por mí. Esa semana comencé una espiga por zoom. En la cual recibí de todo lo que Dios tenía para mí. Nuevamente el señor me da una palabra, Isaias 46 .9 “Acordaos que yo soy tu Dios y no hay nadie sobre mi”.

El 8 de octubre de 2021 decidí ir a jugar al fútbol junto a unos compañeros de trabajo. En la Autopista del Oeste, hacia Moreno, tuve un accidente a 120km/h, iba por la vía rápida.  Fue un choque en cadena de 3 autos. No logré frenar. Quedé inconsciente por el golpe del airbag, cuando reaccioné no podía salir del auto. Mis acompañantes salieron ilesos y me ayudaron abrir la puerta. Me agarró una angustia, un temor y estrés jamás experimentado por mí. Yo no estaba bien, pero estaban todos ilesos y eso era lo importante 

El auto iría a destrucción total y yo estuve ocho días con cuello ortopédico, nada a comparación de lo que fue el accidente. Gloria a mi Dios. 

Ahí empezó otra preocupación, el tema del seguro, los papeles y burocracia. Tenía mucha angustia e intranquilidad. Me decían que yo era el culpable, que no me Iban a pagar. No había nada a mi favor. Nunca cesaron mis oraciones pidiendo tranquilidad y ser bendecido, desde el día del accidente. 

A pesar de todo, intentamos programar unos días de descanso, pero toda la familia se contagió de COVID. Los días de aislamiento fueron de enramada en familia, orabamos por un terreno para construir para nuestra futura casa. En Ituzaingó Corrientes había un terreno, pero no teníamos el dinero. 

¡¡¡¡Un día sucedió lo que era imposible, el seguro me confirmaba él pago!!!! Y mucho más de lo que imaginábamos.  Nos depositaron lo del auto y en esos días me ofrecieron un terreno mejor y más barato. Compré por paja lo que vale oro, con materiales para construir, y nos sobró plata. 

El día 29 de enero se llevaron el auto al desarmadero. En ese momento me sentí tranquilo y bendecido. Dios obró en mí y mi familia, nos mostró su realidad como siempre lo hace, con amor y misericordia. 

 Este año recuperé lo perdido, me encontré con Dios en la enramada como nunca antes. Estoy tranquilo y bendecido, e invito a que confíen en Dios, ¡El espíritu santo te guiará a la Victoria! Gracias a Jesús, por redimirme, AMEN.  

Somos la familia Alex, Marlene, Alejo, Nazareno. 🙌🏼” Bendecidos y tranquilos “

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